No sé por qué, pero constantemente recuerdo la discusión que tuve hace el 21 de octubre a eso de las 5 de la tarde. Estaba tomando un descanso en un patio de mi Universidad cuando se me acercan 2 personas muy amables, sonriendo estaban, me preguntan que por qué tenía esa cara de cansado, y les conté algo de lo que estábamos haciendo como Centro de Robótica, luego de eso me entregan un papel con una imagen y la palabra Jesús en ella. No se las quise rechazar, así que la tomé y les pregunté que para qué yo la querría.
Se extrañaron, vaya que sí, me cuestionaron mi creencia hacia Dios y a todos esos tipos con poderes mágicos; el hecho es que les dije que cuando hay inundación de información, llega tanta pero tanta, que lo que creías hasta un momento se veía sobrepuesta por otra nueva información y al final no sabías en qué creer. Les dije, eso me hace sentir la religión, no sabría a quién creerle. Cuando dije eso, rápidamente ellos respondieron, nosotros no somos una religión, sino un grupo de estudiantes que lo único que queremos es que te acerques a Jesús.
— ¿Para querría yo acercarme a Jesús? – les pregunté. Luego de una conversación un tanto simpática, les pregunté, ¿seguro que no son un tipo de religión?, me afirmaron, ¿leen la biblia?, volvieron a afirmar, ¿le dan una interpretación a lo que leen distinta a las religiones?, afirman nuevamente, entonces, ¿qué me asegura que no van por el mismo lado que las religiones? Después de un gran rato de conversación fluida, les dije (de pura maldad) respóndanme algo:
— Hoy en día es estúpido ignorar lo que parte de la sociedad pide, a y por ello ¿qué opinan del matrimonio homosexual?
— Está mal, la naturaleza hizo al hombre y mujer para complementarse.
— Compadre, dígame algo que tú creas, no me repitas esa frase que ha estado tan maltratada y malusada por tanto tiempo que ya da lata escucharla nuevamente.
— Es que el amor homosexual es un pecado, no es normal que ames a una persona del mismo sexo.
— Soy pecador y anormal, entonces.
— Sí, pero todos somos pecadores.
— Pero me dices que soy pecador por ser homosexual, además de anormal, y todo en la misma oración, ¿no crees que es un ataque? Si yo tuviese un poco menos de uso de razón te diría que sí, y me las arreglaría para no aparentarlo, pero vaya qué estúpido sería, ¿no?.
En ese momento aparece de la nada (en serio que no lo vi llegar), un niño muy lindo; lindo hasta que abrió la boca y me preguntó: ¿Tú no te sientes solo? Un poco, respondí. Él continuaba, ¿tienes problemas?, Claro que sí, volvía yo a responderle. En este momento me dice algo así súper raro, refiriéndose a que Jesús me ayudaría a resolverlos y no mis amigos. Me cagó, claro, si yo creyera en su mago de los cielos claro que me cagó; le pregunté, — ¿qué son las muros? — Son paredes, me respondió — No, responde de nuevo. (En esto llega una cuarta, la polola del cabro-rubio-rico-hasta-que-abrió-la-boca) — Pucha, una estructura que delimita lugares, volvió a responder. Estaba acertado él y le dije (a lo hétero), Compadre, los muros están por algo, los lugares que delimita son tu vida real de lo que quieres conseguir; tu Jesús, tu Dios, no me van a ayudar a saltar ese muro para poder conseguir lo que quiero en la vida. Mírame, estoy acá en la Universidad, no me va tan bien, pero lo estoy haciendo porque me gusta y puedo y no tiene nada que ver con lo imposibilitado que estoy por ser homosexual, es lo mismo que tú puedes ser y conseguir, pero lo soy y hago por mis medios, no por un tercero.
El diálogo continuaba por ya más de una hora, les pregunté si no llegaría un quinto a contraargumentarme, porque de verdad como que se les estaba yendo de las manos nuestra conversación. Me sentía igual influyente, conseguía algo que no sabía.
Les dije a los cuatro: No vamos a terminar nunca, sólo quería saber qué era lo que pensaban como persona, no como lo que la religión ha hecho de ustedes, ustedes cuatro por su lado más todo su grupo, yo por mi lado y todo el movimiento a favor de los derechos de homosexuales tendremos esta eterna discusión por el resto de los días, dudo mucho que algún día vayamos a concretar algo; un acuerdo por lo menos, pero quiero que sepan que por sus actitudes, por sus ataques morales, por tratarnos como lo hacen se suicidan niños todos los días, y sí que da pena, hermosas criaturas que las ves con los ojos cerrados y una soga al cuello, ¿no crees que da pena?, ¿y se dan cuenta ustedes que son porción los culpables?.
Les seguía hablando, ahora con algo de pucheros y lágrimas cayendo por mi cara, ¿Saben lo que fue el Spirit Day?, como todos negaron, les dije: es un día de actitud moral donde te vistes de un solo color para que los demás noten que estás a favor, sólo eso nada más, y fue recién, fue ayer, ¿siquiera lo notaron?. Es lo poco que podemos hacer por un apoyo; grandes empresas hacen millonarias donaciones a movimientos que cuidan nuestros derechos, ¿y no se sienten parte de ellos ustedes? No sé si se dieron cuenta, pero yo podría haberles dicho que sí hace mucho rato, que iría a la reunión a la que me invitan, darme media vuelta, dejar este papel es un basurero, seguir con mi vida, sacarles la cara si los veo en un patio, y hacer como que nada ha pasado pero no es la idea, les digo como persona, paren de etiquetarnos como anormales, yo soy anormal dentro de su normalidad, pero eso nadie lo va a definir.
Terminaba, con lo anterior, nuestra conversación.
Luego de eso, volví a la Competencia Robótica que estábamos efectuando y les dije a varios que era homosexual, casi explotando de rabia por el odio que ese grupo de personas potencialmente me tienen ahora.
La vida continúa, y creo que podemos seguir normalmente, es tema de “vivir y dejar vivir“; todo funciona mejor si no juntamos religión y humanidad, quizás así pueda yo entender lo que a la fecha aún no puedo, quizás así las relaciones mejorarían y habrían menos problemas por conseguir una igualdad y mi tan anhelada completa aceptación.
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