
Hoy, como todos los días leyendo los redundantes feeds de Google Reader me encuentro, nuevamente, en un post de un blog de Android un QRCode marcando presencia, solidez y gritando ¡escanéame!
Hace 5 meses no sabía que es lo que eran, para qué servían, ni menos que iba a facilitar tanto la experiencia web-móvil-realidad con nosotros.
Si te preguntas ¿Qué es un QRCode?
¡Está bien! Explico, el QRCode no es más ni menos que un código de barra de 2 dimensiones que fue creado con el fin de lograr lecturas en códigos más rápidas. ¿Conociste la propaganda de Claro que ponía unas figuras cuadradas con cuadraditos en blanco y negro por las calles para que descifraras con tu móvil? Ya, eso no son los QRCodes, ¡pero son muy parecidos! y cumplen, además, un fin muy similar. Otro ejemplo – del que me he enterado vía twitter – es acerca de los códigos que están pegados en los paraderos del Transantiago que informan los tiempos de espera por paradero a los pasajeros; éstos tampoco son QRCodes ya que no cumplen ciertos estándares de “encriptación” (por llamarle de algún modo).
No es muy difícil ponerse a pensar en un lugar donde encontraremos estos QRCodes explotados, la respuesta es fácil y es ¡Japón! Waaaaaooo… Oye, pero ¡es increíble el provecho que le sacan a estos códigos! ¡Están en todos lados! Revistas, autobuses, letreros, tarjetas de contacto, ¡hasta en edificios! y la respuesta es tan inmediata como lo que te demores en tomar tu móvil, abrir la aplicación y escanear el código.
Pero, ¿qué es lo que devuelve el QRCode?, osea, me refiero a ¿qué es lo que me dice el móvil una vez escaneado? El QRCode – en la gran mayoría de los casos – devuelve texto, el cual puede traducirse en direcciones a ciertas páginas webs que nos entreguen ofertas, información de contacto y cosas por el estilo. La ventaja de este punto comparándolos con sistemas menos explotados (como los dos primeros mencionados) es que no necesitas de transferir datos a un servidor para descrifrarlos, ya que el mismo programa debiera hacerlo de por sí.
La verdad, es que me gusta bastante usar los QRCodes, porque como ya mencioné, es la manera más rápida y fiable (mientras nadie lo altere) para compartir información. Tanto así, que en los ratos en que me pongo a imaginar me ubico en una presentación en la Universidad o en algún otro lugar, y la doy por terminada con un QRCode a gran resolución esperando que los concurrentes saquen sus móviles y la escaneen. Soy casi un adicto al sistema, cada vez que veo uno en la web me levanto del PC, voy a por mi móvil y escaneo el código para saber que es lo que hay allí, y – como Francisco Díaz – me gusta que los demás lo utilicen para salir del esquema.
Ahora mi misión es ¡llenar el mundo de QRCodes! ¡A crear y descifrar se ha dicho!
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