Quizás hay días que se repiten, y el de hoy probablemente no será uno de ellos.
Salgo del trabajo, y tengo que ir a buscar en auto a mi hermana menor a la casa de un compañero donde varios habían pasado la tarde. Estoy ya en la población, uno de esos pasajes muy delgados con bastante ripio en la vereda, lo que hace que tenga que andar muy despacio.
No está oscuro por las luces navideñas de las casas de los vecinos, y puedo ver por el retrovisor derecho un niño con un kapo en su mano, caminando a la misma velocidad con la que llevo al auto. Me detengo porque me da cosa que se pueda tropezar y choque con el auto. Su cuerpo se vuelve de un rojo completo. Él se detiene. Espera unos segundos y levanta su mano derecha. Soy capaz de entender que quiere intentar mover el auto con el poder de su mente. Suelto el freno y despego el embrague una altura casi despreciable; el auto comienza a moverse muy lentamente con la leve vibración típica. El niño avanza tras el auto, hace unas muecas y sus ojos están muy concetrados; su brazo sigue levantado y camina de lado.
No había razón para que yo siguiera avanzando, detengo el auto y él se queda atónito (quizás justo quería detenerme, no lo sé), siempre atrás y a la misma distancia.
Corre hasta su casa. Mi hermana sale de la casa de su amigo.
Espero los padres de este niño no le maten la ilusión que tuvo en estos 30 segundos.
23 de septiembre, 04:50 am, suena el despertador, ducha ráp… no, realidad ya son las 05:30 y es la llamada de un compañero preguntándome cuánto me falta -que ya hay bastante gente esperando fuera del furgón para partir- la que me hace levantar de un salto para llegar a la ducha y con un uno al día a semi abrir y la mochila súper mal puesta lo que me hacía salir de la pensión.
Se nota un ambiente de felicidad, todos sabemos que nadie sabe cómo es realmente el lugar donde vamos finalmente a estar, sólo sabemos que tenemos que ir con ropa liviana porque nos van a pasar unas cuestiones de seguridad que son pesadas. Subimos por Agua Santa, y una increíble vista nocturna-madrugadora del puerto que puedo estar seguro nadie de los que va ha visto antes. Parecemos puros cabros chicos cantando canciones tipo misionero que tienen más que aburrido al profesor del Departamento de Electrónica que nos acompaña.
Sí, ¡aquí estoy yo!
Muchas paradas, que cambio de locomoción, que el desayuno (¡gracias, tía del casino!), que los implementos seguridad, que la charla, en fin; ya estamos en el primer túnel, grandes vistas, y a todos se nos aprieta el estómago al asomarnos por la ventana y ver lo profundo (más que lo que el ojo acostumbra a ver hacia abajo) que son esas grietas, las que en un tiempo más son minas. ¡El primer túnel! Bastante euforia (no, no es la misma sensación que la de Lo Prado). Pasan 3 más y ya estamos bajándonos de la micro, acostumbrando nuestro olfato a tan picante olor a tierra y mineral.
Y empieza el show. Monitores por todos lados, los primeros indicios de que la conectividad y teleoperación aquí son tema grande. Cuatro personas manejando unos martillos para romper piedras que finalmente pasan por una grilla. Un poco más allá otro grupo de personas manejando algo así como unos buzones gigantes, que son los que depositan el material sobre unos trenes que vaya-a-saber-quién manejaba (parece que ellos mismos). Latencia, 30 ms entre lo que el operador hace, lo que hace la máquina, y lo que le devuelve la cámara de área al operador es ya prudente. Me acordé cuando ‘operaba’ a mi shooter en Counter Strike, pero sólo que ahora hay un operado real, y quizás exista un poquito [?] más responsabilidad por el juego.
Mucho conocer en esa mina, ¡tan grande que es!, de pronto nos metemos a una sala que estaba con llave y, ¡unos cristales! Se supone que esos cristales los encontraron explotando, pero son tan lindos que los dejaron ahí para el público (nosotros).
Ya salimos de la mina y nos vamos a Sewell, ¡la ciudad de las escaleras! Aquí vivían antes los mineros, hay hartas historias, una de ellas dice que aquí antes la guarda civil tenía unos sombreros de copa, y que de ahí viene la palabra ‘paco’, que como en otras ocasiones dan vueltas las palabras. Otras que no recuerdo porque estaba poniéndole atención a los edificios. ¡Ah!, había un teatro y llegaban antes las películas ahí que a Santiago, cosas pequeñas, así.
En realidad el viaje está lleno de detalles, sólo quiero decir que estoy muy agradecido por la oportunidad de viaje, la que sin duda motivó a seguir y seguir trabajando por un ambiente más tecnológico, y que quedo con todas las ganas de volver, y no sólo de visita.
Dicen que las personas visuales atribuyen sentimientos o estados de ánimo a colores o a adjetivos; razón por las que a veces suelo decir ‘que te vaya bonito’, y quizás ahora es más entendible que diga que no era capaz de creer que con 2 meses movilizados el ambiente siguiera demasiado gris.
Un grupo de amigos, un objetivo, ¡darle color al movimiento! En un rato aparece en el sitio web del Centro de Alumnos de Electrónica y Telemática una nueva sección llamada Colorea el Movimiento. ¿El objetivo? Más actividades entretenidas y producidas que le den vida al, como ya habrán de suponer, movimiento estudiantil.
Un post de @sebasak en Google+ (en este post) me daba una idea un poco ambiciosa: The MP3 Experiment, de Improv Everywhere.
La idea estaba, no original pero existía, el grupo ya un algo conformado y típicas lluvias de ideas para aterrizar la actividad.
Sin embargo, no todo sería tan fácil… la letra chica de Improv Everywhere decía que los grupos de personas que compartar las mismas ideas pueden tomar cualquiera de las suyas para replicarlas en sus ciudades o países, excepto la que nosotros queríamos hacer. Me costó bastante convencer al CM de Improv Everywhere que nos dejara su realización; recuerdo que me comentaba que si quería ellos podían venir a Chile a realizarla, pero nos tocaría en el 2013, fecha claramente inútil, ya que nuestros intereses eran realizar la actividad por el movimiento estudiantil. Después de un rato, cedieron bajo el argumento de que ‘ellos no tenían mucho que hacer, considerando mi insistencia’. Un mensaje de buena suerte me llamaba la atención… por su ausencia; ahí me di cuenta que a veces éstos son más que necesarios para llevar la actividad con un respaldo moral insignificante para un tercero.
La fecha se acercaba, y lo más importante no estaba: la voz omnipotente que daba las órdenes. Esto nos daba un poco de miedo, no estábamos seguro cómo se iba interpretar, cuáles iban a ser las reacciones, o más bien era porque no acostumbramos -como simples estudiantes- a darles ‘órdenes’ que se tienen que cumplir sí o sí a un grupo de 600 personas. Es claro que si «persona x» asiste a la actividad, «persona x» tiene consciencia de que deberá obedecer; aún así, esa parte aterraba.
Llegaba el momento, FEUTFSM nos apoya con las pulseras que hacían parte del show de luces que la Experiencia MP3 contemplaba, el CAA nos ayudaba con material gráfico, Daniel con los buzones, Luis con el transporte, Héctor con la fotografía y sonido, Paz con su gran capacidad de gestión, y otros estudiantes que ayudaban a no sentirnos solos en esto. Recalco lo de ‘sentirnos solo en esto’, porque los 2 llamados colaborativos que se hicieron en asamblea estaban llenos de grillos, una real deprimente escena de apoyo por lo poco común, o algo así.
De un salto llega el día del evento, nos acercábamos a la Plaza Wheelwright, y mi corazón se aceleraba al ver a un grupo de gente vestida de blanco, eran los primeros indicios de que de cierta forma la actividad se efectuaría; recibía una llamada por teléfono que informaba que en la Plaza Cívica habían alrededor de 200 personas vestidas de negro. Nos bajamos, nos acercamos, ¡familias, un abuelito, niños, jóvenes! Emoción, era lo que sentía.
La actividad era un éxito, todos gritaron, saltaron, se abrazaron, bailaron, batallaron con luces; en fin, un experiencia que su segunda versión todavía está pendiente. Felicidad, se sumaba a la emoción.
Dejo después del salto, un video que un asistente quiso realizar.
No habría recordado la fecha de no haber sido por la búsqueda en mi bandeja de entrada del correo donde la Secretaria de Ingeniería Civil Telemática invitaba -a 14 alumnos- a participar de una reunión de Acreditación.
Momentos antes de la reunión estábamos en la terraza del CIAC esperando el momento, viendo caras conocidas y nuevas para mí; más de algún recuerdo académico con algunos. En el interior ya casi todos nos conocíamos, había buena onda. Creo que la mayoría no tenía idea qué era lo que se hacía en una reunión de Acreditación, cuál era la manera de responder, si había que criticar o no a la carrera, si de verdad hacerla ver como lo mejor de la vida, o lo peor del área; mezcla hubo, y buenas opiniones salieron a flote.
Nosotros en Telemática somos poquitos, no podemos comparar la gran cantidad de alumnos que ingresan a otras carreras, lo que nos da una ventaja: es súper fácil que nos conozcamos entre generaciones. Lo anterior porque a cualquier telemático que se le pregunte por una empresa de éxito que ha tenido la carrera, todos nos acordamos de Arturo y Claudio con el producto de toda la buena onda: Ilógica.
De la experiencia de Claudio, emergían ganas de meterse directamente a la máquina, sin pasar por el proceso común de la incubación; nos hacía ver que el emprendimiento es una buena alternativa para saltar al mundo laboral. ¿Por qué no crear nuestra empresa antes de salir de la U? Personalmente puedo añadir que la razón tiene; quienes manejan los fondos se ven altamente llamados a ayudar a los alumnos universitarios que -siendo todavía jóvenes- tienen todas las ganas de innovar.
Entonces viene esa mezcla de desperación con duda que te hace preguntar: ¿cómo empezar? Este punto fue levemente discutido en la reunión donde me hubiese haber dejado claro que en el manual del alumno de la líder en tecnología, se expone que participar en organizaciones estudiantiles es un derecho. Nadie cierra las puertas a las ganas de aportar de los estudiantes, ¡son oportunidades tremendas para en segundo año tener una capacidad valorable de gestión!, siendo lo mejor de todo que si te tienes que caer por algún error o descordinación, tienes todo el apoyo para volver a hacerlo. La idea es caerse en la universidad, no en la empresa.
Puntos importantes entonces, de aquella reunión, se concluyen en no perder contacto con los ex-alumnos, generar conversaciones para saber qué es lo que pasa fuera de la universidad, hacer visitas a las empresas donde trabajan actualmente los ex-alumnos, realizar proyectos en conjuntos.
De todas formas suena bonito, pero la realidad sansana de cierta manera te obliga a no dedicarle mucho tiempo a actividades que fortalecen el apego con industrias. ¿Qué va del Encuentro ITS? Grandes oportunidades empresariales a la vista que nadie se motiva a tomar. Personalmente valoro mucho la iniciativa del Congreso TIC y a todo el equipo que puso su tiempo para organizarlo; son estas las actividades que debemos realizar con euforia, ¡porque telemática tiene pa’ rato!
Son buenos momentos para hacer cambios, es un claro tiempo donde todo el poder de voz de los jóvenes y su esplendor racional se pueden ver reflejados en grandes manifestaciones.
Lo anterior no habría sido capaz de decirlo a principios de este mes; me sentía indiferente, frío, hasta flemático con respecto al estado de la educación chilena, incluso al punto de sentir desagrado que todo mi alrededor estuviese hablando de ello, ¿no tienen otra cosa más importante de la que hablar?, era lo que pensaba. Pero de un momento a otro, creí en nuestra fuerza, me informé, y me dije “Alejandro, has lo que te gusta, y ayuda”.
Digamos que siempre me ha gustado el manejo de la información, me encanta administrar sistemas y operar cosas a distancia, por lo que no va conmigo estar ahí con todo el montón tratando de conseguir algo; me gusta el trabajo indirecto, ese que ayuda a complementar las otras acciones, los detalles.
De todo lo anterior, salió la idea es hacer un jingle que hablara de la situación actual. Una simple publicación en el grupo de facebook de la Federación de Estudiantes de la UTFSM para que una montonera de comentarios demostraran que había apoyo e interés en la realización. Creo que no pasaron más de 4 horas y ya habían dos canciones escritas en el documento donde lo estábamos organizando; al día siguiente nos juntaríamos para tocarla por primera vez (con suerte con dos ensayos previos) antes de los resultados de unas votaciones; Caralucro es un éxito, les gustó a todos, muchos aplausos.
Ha sido hasta el momento una grata experiencia, es difícil a veces encontrarse con un grupo de trabajo motivado en casi su totalidad; en este grupo el trabajo avanza solo, hay nuevas ideas, ya vamos por la cuarta canción (manteniendo el orden) y nadie espera alguna instrucción para ponerse a cantar Caralucro en las micros; sólo les nace y se hace. Hay apoyo y nunca dejaré de agradecer a todos los que hacen que esto no muera producto del tiempo (nunca he sido de agradecimientos, queda en cada uno de los que lo hicieron el grano de arena que hemos aportado).
Nuestro video tardó un poco en salir; estamos fuera del peak que tuvieron los de las otras instituciones, mas no me deja de agradar enormemente la unidad que es posible percibir en todas las escenas que se muestran en el video que llamo a difundir:
Esto es, finalmente, lo rico de todo; buenos resultados, apoyos por todas partes, un grupo la raja, y buena disposición.